DICHOS POPULARES

Publicado por Admin el Martes, Octubre 5th, 2010 a las 15:47

DICHOS POPULARES 

  Son habas contadas. Expresión con que denota ser una cosa cierta y clara. Las habas fueron durante mucho tiempo el medio de echar suertes y hacer cuentas. Vete a la porra. Proviene del ámbito militar. Se decía para imponer el arresto a un soldado, que debía acudir al sitio del campamento donde estaba clavado un gran bastón, llamado porra, y allí permanecía arrestado. Quien fue a Sevilla, perdió su silla. En tiempos de Enrique IV le fue concedido el arzobispado de Santiago de Compostela a un sobrino del arzobispo de Sevilla. Como el reino de Galicia estaba muy alterado, el electo pidió a su tío cambiar temporalmente las diócesis para que éste intentara pacificar Galicia. Una vez conseguido, el tío trató de deshacer el cambio, pero el sobrino no quiso, teniendo que intervenir el Papa y el Rey. Por eso el refrán primitivo hacía referencia a que la ausencia perjudica, no al que fue a Sevilla, sino al que se fue de ella. Llamarse andana. “desdecirse de lo que se dijo o prometió”. Andana es derivación de antana, que en germanía significa iglesia, y el modismo nació del derecho de asilo que ofrecía la iglesia a quienes se refugiaran en ella. De esta forma, se evitaba responder a los requerimientos de la justicia. Tocarle a uno la negra. Desde antiguo las suertes se echaban con habas blancas y negras. Las blancas eran las venturosas, y las negras las desventuradas. Sin faltar una jota. La jota es la letra más pequeña del alfabeto hebreo, del griego y otros idiomas. De ahí que “sin faltar una jota” signifique sin faltar lo más mínimo, absolutamente nada. Irse por los cerros de Úbeda. Se aplica al que se aparta del asunto que está tratando. La expresión se refiere a los cerros de Úbeda, que discurren por muchas partes y toman diversos nombres según los lugares por donde pasan. Pagar el pato. Su origen se remonta a la época de la expulsión de los judíos, cuando la expresión “pagaréis el pato” se refería a la acusación sobre el pacto que ellos manifestaban tener con Dios. Irse el santo al cielo.  La frase alude el predicador que se olvidó del santo, hablando de otras cosas. Estar en Babia. Babia es un territorio de León donde pasaban ciertas temporadas los antiguos reyes de León (Ordoños, Ramiros, Alfonsos, Fernandos) huyendo de las intrigas de la corte. Cuando los leales súbditos los echaban de menos, algunos decían “el rey está en Babia”, dando a entender que no quería saber nada de nada. Estar sin blanca. Blanca era una moneda antigua de escaso valor, que valía medio maravedí. Por eso, estar sin blanca es no tener nada. Ir de capa caída. Parece estar en relación con el modismo francés “chercher chape cheute”, del siglo XVII, que significaba “buscar su mala ventura”. Pasar la noche en blanco. Se decía en relación a la costumbre de las antiguas órdenes de caballería, cuyos aspirantes debían velar armas durante toda una noche vestidos de una túnica blanca, símbolo de pureza y limpieza. Estar a la cuarta pregunta. En los antiguos interrogatorios judiciales solía haber un formulario general de preguntas que eran: 1ª. Nombre y edad. 2ª. Patria y profesión. 3ª. Religión y estado. 4ª. Rentas. En esta última los pobres declaraban no poseer bienes ni riquezas, por lo que en posteriores declaraciones ante el juez, cuando éste les preguntaba por sus bienes, ellos se remitían “a la cuarta pregunta” . Al buen tuntún. Variante de su antecesor “ad vultum tuum”, que tuvo su origen antiguamente al decir en latín macarrónico “a bulto”, es decir sin examinar bien las cosas. Ser un viva

la Virgen. Esta frase tiene un origen marinero. Antiguamente, al formar la marinería para cantar número en las guardias, el último en la formación decía ¡Viva

la Virgen!, y se aplicó luego este apodo al descuidado, al que siempre llegaba tarde a formar.
Ponerse las botas. Las botas significaban un distintivo del caballero que atesora riquezas, en oposición al zapato, calzado propio de gente pobre y humilde. De ahí que ponerse las botas significa enriquecerse o conseguir ganancias. Mear fuera del tiesto. En Castilla, tiesto significa también orinal, por lo que mear fuera de tiesto significa mear fuera del orinal, y figuradamente, salirse de la discusión o decir un despropósito. Dar el pego. “Engañar”. Proviene del juego de los naipes, y es una trampa que consiste en pegar disimuladamente dos cartas. Donde Cristo dio las tres voces. Frase que expresa lugar muy distante y solitario. Se refiere al desierto donde se retiró Jesús y fue tentado por el diablo tres veces. Jesús lo rechazó las tres veces con tres frases que todos conocemos. Irse de picos pardos. En su origen significó irse con una mujer de mala vida, porque la ley obligaba a estas mujeres a usar un jubón de picos pardos, para distinguirlas de las mujeres decentes. Meterse en camisa de once varas. Esta expresión tiene su origen en la ceremonia que se hacía en

la Edad Media para adoptar a uno como hijo, consistente en que el padre adoptante metía al que iba a ser adoptado por la manga, muy holgada, de una camisa, y lo sacaba por el cabezón o cuello, hecho lo cual le daba un beso en la frente. Sucedía a veces que salían mal estas adopciones, por lo que se aconsejaba al que trataba de ser adoptado que “no se metiera en camisa de once varas”.
Luna de miel. Según un proverbio árabe “la primera luna después del matrimonio es de miel, y las que le siguen, de absinto, o amargas, como el acíbar”. La luna es el periodo de 28 días con que contaban los árabes el tiempo, no por meses. A buenas horas, mangas verdes. En tiempos de los cuadrilleros de

la Santa Hermandad, éstos vestían un uniforme de mangas verdes. Y como casi nunca llegaban a tiempo para capturar a los malhechores, los delitos quedaban impunes.
Ahí me las den todas. Varias interpretaciones coinciden con su origen. Dicen que un alguacil fue en representación del corregidor a poner paz en un altercado, recibiendo cuatro bofetadas. El alguacil volvió al corregidor contándole lo sucedido y diciéndole que esas bofetadas se las habían dado a él mismo, por cuanto el alguacil era su representante. A lo que contestó el corregidor “pues ahí me las den todas”. Tocarle a uno el mochuelo. Sobre esta frase se cuenta que un mozo andaluz y un soldado gallego llegaron de noche a una posada y pidieron de cenar. Les advirtieron que no tenían más que una perdiz y un mochuelo. El andaluz dijo que se los trajeran, que ya se arreglarían. Y cuando les sirvieron las dos aves, el andaluz propuso: “Mira, aquí no hay más remedio que repartir la cena por igual; o tú te comes el mochuelo y yo la perdiz, o yo me como la perdiz y tú el mochuelo; elige”. El gallego exclamó tristemente: “no sé cómo te las arreglas que siempre me ha de tocar a mí el de la cabeza gorda”. Hacerse el sueco. Este sueco viene de la palabra latina soccus, especie de calzado que en el teatro romano llevaban los cómicos, a diferencia de los trágicos. Hacerse el sueco equivale a hacerse el tonto o torpe, el que no entiende lo que se le dice. Echar con cajas destempladas. Antiguamente en la milicia, para echar a un soldado que había cometido un delito ruin e infame, se destemplaban las cajas (los tambores) y tocándolas de esta manera se le acompañaba hasta echarle del lugar. Ni chicha ni limoná. Chicha es una bebida alcohólica hecha de la fermentación del maíz en agua azucarada. Ni chicha ni limonada significa no valer para nada, no ser una cosa ni otra. Poner pies en polvorosa. “Huir”. Significa echar carretera adelante, porque polvorosa en vocabulario de germanía designaba el camino lleno de polvo. Echar pestes. Proviene de la frase “echar pésetes”. Los pésetes eran reniegos o imprecaciones. De tiros largos. Antiguamente, sólo el rey y la grandeza podían uncir a sus carrozas el tiro de caballos delantero a mayor distancia de los demás; distancia que lo separaba muchas veces de los tiros traseros mediante cuatro o cinco varas de correas o tirantes, lo que se llamaba tiros largos. De ahí que se empezó a usar esta expresión cuando se va vestido de gala. De perillas. “A propósito, muy oportuno”. Esta expresión alude a la perilla o punta saliente del borrén delantero de la montura del caballo, que es muy oportuna para el jinete cuando el caballo hace un extraño, para agarrarse y no caerse. Calentarse la boca. “Ser descomedido en el hablar”. Proviene del hecho de que a los caballos cuando se les calienta la boca, se desbocan y pierden el control, no obedeciendo al freno. Buscarle tres pies al gato. Es un dicho corrompido del verdadero “buscar cinco pies al gato”, al que solía añadirse “y no tiene sino cuatro”, y aún esta coletilla “no, que son cinco con el rabo”. Hacer pinitos. Se refería en un principio a empezar los niños a andar. Hacer “pino” o “pinito” es levantarse y ponerse en pie, aunque vuelva a caerse. Salga el sol por Antequera. “…y póngase por donde quiera” terminaba el dicho. Dicen que tuvo su origen durante la conquista de Granada por los Reyes Católicos. Porque Antequera está al oeste de Granada, no al este. Por eso, la frase es irónica y equivale a decir que salga el sol por donde quiera. Dorar la píldora. Las píldoras antiguamente eran unas pelotillas medicinales y purgativas, que los boticarios solían dorar para disimular el amargo del acíbar que llevaban dentro. Liar los bártulos. Proviene de la antigua Universidad de Salamanca, en los siglos XVI y XVII. Los estudiantes de Derecho llevaban a

la Universidad los comentarios del jurisconsulto Bártulo en apuntes sujetos con una correa, y al terminar la clase, arreglaban o liaban sus bártulos. Significaba, pues, entre ellos abandonar la clase y marcharse.
Agua de cerrajas. Alude a la poca sustancia que contiene la infusión de la hierba llamada cerraja. Vulgarmente se ha corrompido la expresión, diciendo agua de borrajas. Me importa un bledo. Bledo es una planta parecida al berro, desabrido y de poca sustancia, que se come en muchas partes. Por eso, importarle a uno un bledo es importarle poca cosa. Se le ve el plumero. Constituye una alusión al penacho de plumas de los milicianos liberales en el siglo XIX. Se usaba entre los conservadores para referirse a los políticos que dejaban ver su tendencia liberal. Eso es la caraba. Varias interpretaciones coinciden en su origen. Se referían a una atracción engañosa por parte de un grupo de gitanos en el Real de

la Feria de Sevilla en el siglo XIX, que llamaban

La Karaba. Atraían a los visitantes con el anuncio de que se trataba de un animal fabuloso que enseñaba un gitano en uno de los barracones, cobrando por ello. Cuando el público estaba dentro, le enseñaban una mula vieja que ya no servía para nada, diciendo que era la mula “q’araba” porque había arado mucho, y ya no podía arar. Muchos se lo tomaban a broma y otros se enfadaban por el engaño.
Que te den morcilla. Alude a que antiguamente en época de hidrofobia, las autoridades ordenaban matar a los perros callejeros dándoles de comer morcilla envenenada. De ahí viene su significado “que te maten”, “véte y déjame en paz”. Poner a uno en un brete. Brete es un cepo o prisión de hierro que se pone a los reos en los pies. Por eso significa poner a alguien en aprieto o dificultad. En un santiamén. Proviene de la fusión de las dos últimas palabras latinas que se dicen al santiguarse: “In nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti. Amen”  

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